El confinamiento y la ‘nueva normalidad’ generan angustia en las personas

Nota publicada originalmente
en lopezdoriga.com.

HOY ES IMPOSIBLE tener un panorama certero de cómo será la “nueva normalidad”, lo cual puede generar ansiedad en muchas personas que tendrán que salir de casa en los próximos días y que se acumulará a la generada por el confinamiento.

“La situación actual deja abiertas muchas interrogantes que aumentan la incertidumbre, y eso genera que haya un aumento en la ansiedad”, expuso José Javier Mendoza, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sin embargo, lo que suele pasar en situaciones como esta es que las personas irán normalizando las nuevas situaciones que se vivan después del confinamiento, apuntó.

“Conforme vaya pasando el tiempo, nos vamos a ir acostumbrando a la ansiedad, así como se acostumbra un lugar violento a vivir en la violencia”, indicó el también fundador de la clínica CAMBIA Salud Mental.

La pandemia generó dudas en muchas personas, destacó, lo cual generó una carga de sobreinformación en cierto sector de la población, lo cual, a su vez, también genera ansiedad.

“La gente está necesitada de resolver sus dudas para resolver su ansiedad, para encontrar certidumbre; pero mientras más buscan, más incertidumbre se generan, por lo que es mejor temer un plan para informarse solamente lo suficiente”, recomendó.

Aunque el efecto ha sido diferente en cada persona, el especialista indicó que el confinamiento obligado durante la contingencia sanitaria afectó la salud mental de toda la población del mundo.

“A todos se nos interpuso el mismo obstáculo y todos vamos a tener oportunidades distintas de resolverlo. Cambió nuestra vida y tuvimos que adaptarnos a ella”, expuso.

Mendoza explicó que, inevitablemente, la cuarentena generó cambios en la vida de las personas, situación que se fue intensificando conforme avanzaba el tiempo y la incertidumbre.

“Estar confinado es una situación que genera muchos cambios, como el incremento de la ansiedad y de síntomas como la depresión, el estrés postraumático y, en algunos casos, complicaciones como violencia y consumo de drogas”, describió.

“Hemos estado respondiendo a un cambio en nuestras necesidades porque todos vivimos una ansiedad distinta”.

Difícil de detectar

La angustia es difícil de detectar para muchas personas debido a que el cuerpo genera defensas para contenerla, lo cual puede ser un riesgo si no se atiende a tiempo, advirtió Mendoza.

En lugares como la Ciudad de México, apuntó, las personas ya vivían desde antes de la contingencia sanitaria con niveles de ansiedad altos por diferentes causas, como la movilidad, los costos de la vivienda, los cambios de temperatura o la contaminación. “Y en medio de todo ese estrés nos cayeron la pandemia y la cuarentena”, añadió.

Conforme el estrés de la vida diaria se va a acumulando, las personas se acostumbran a él. “El cerebro, en este estrés que se va haciendo crónico a lo largo del tiempo, para defenderse hace que los órganos encargados del sistema nervioso central cambien para que nos siga dando la misma respuesta que libera la hormona del estrés, que es el cortisol”, expuso.

El especialista de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM subrayó que todos estos procesos del cerebro pasan en el hipocampo, que es también el encargado del aprendizaje de la memoria.

“Entonces hay un punto en el cual, para disminuir la sensación y la percepción del estrés, empezamos a deteriorar estructuras que también son útiles para otras cosas, por lo que la gente no se da cuenta de su estrés porque el organismo, tratando de protegerse, destruyó los mecanismos de alerta y no se da cuenta hasta que aparecen los daños”, señaló.

La contingencia le afecta a todos

Mendoza señaló que la pandemia y el confinamiento pudieron afectar a las personas de tres maneras.

“La primera es que ya vinieran con algún antecedente importante personal y que se desatara con el estrés de la pandemia”, afirmó.

El segundo punto, aseguró, es el temor a ser contagiado, el cual fue alto al inicio de la contingencia sanitaria y disminuyó conforme avanzó el confinamiento. “Pero cuando se habla del regreso a la normalidad, el miedo a contagiarse vuelve a aparecer”, reiteró.

El último punto es la convivencia obligada en algunos hogares: “Tener que convivir las 24 horas con las mismas personas sin un conocimiento claro de cuándo vas a salir, porque nadie sabía en el contexto mundial cuánto tiempo va a durar esta pandemia”.

“Hay quienes tenían mejores herramientas que otros para adaptarse y para vivir esta situación adversa durante la pandemia. No todos nos caímos al suelo, pero a todos nos desequilibró”, recalcó.

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