¿Quién bautizó a la Zona Rosa?

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Nota publicada originalmente
en lopezdoriga.com.

AUNQUE A MEDIADOS DEL SIGLO 20 llegó a ser uno de los barrios más icónicos y modernos de la Ciudad de México, ya para mediados de los años 80 pocos volteaban a ver a la Zona Rosa como un barrio alternativo y de vanguardia.

Desde hace poco más de una década, se han hecho esfuerzos para regresar la vida a esta zona en la que parece que las obras públicas son eternas y que fue afectada en los terremotos del 19 de septiembre, tanto de 1985 como de 2017.

Pero, ¿sabe usted quién la bautizó como “Zona Rosa?

Su origen
Durante el Porfiriato, surgieron en la Ciudad de México diversas colonias para la creciente clase alta de aquel entonces. Una de ellas fue la Colonia Americana, que años más tarde sería renombrada como Colonia Juárez.

Pero después del final de la Revolución, muchas de las familias que habían construido ahí sus grandes mansiones al estilo europeo (de hecho, las calles llevaban desde entonces nombres de importantes ciudades del “viejo continente”, como Génova o Hamburgo) empezaron a perder su poder adquisitivo, por lo que el barrio también perdió poco a poco parte del esplendor que llegó a tener entre finales del siglo 19 y los primeros años del 20.

Ya para mediados de los años 50, las plantas bajas de muchas de aquellas mansiones eran ya negocios como restaurantes o tiendas de antigüedades, mientras que otras empezaron a ser demolidas para levantar en sus terrenos construcciones más modernas, especialmente en el cuadro formado entre Paseo de la Reforma, Insurgentes, Avenida Chapultepec y Florencia.

Ese ambiente de arquitectura europea en declive y la llegada de negocios como cafés y galerías de arte empezaron a darle un toque bohemio a esa zona que, a mediados de los 60, contrastaba con el ambiente más festivo y elegante de otros lugares también cercanos, como cabarets y centros nocturnos.

Así, se convirtió en el barrio preferido de los artistas e intelectuales jóvenes, especialmente de aquellos que querían romper con la generación del arte de principios de siglo y que era encabezada por los muralistas. Esos nuevos creadores fueron bautizados como la generación de “La Ruptura”.

Uno de los miembros de esa nueva generación fue el artista plástico José Luis Cuevas, a quien se le suele atribuir que bautizó a ese barrio bohemio como “Zona Rosa”.

Las leyendas urbanas
La leyenda urbana cuenta que Cuevas dijo que lo de “Zona Rosa” venia de que “de noche era una zona muy roja y de día muy blanca”.

Sin embargo, en numerosas entrevistas, él solía decir que se trataba de un homenaje a la actriz cubana Rosa Carmina, estrella de la llamada Época de Oro del Cine Mexicano y que fue descubierta por el cineasta Juan Orol para participar en filmes como “Gangsters contra Charros” y “Sandra, La Mujer de Fuego”, de un par de género que era conocidos popularmente como “cine de gangsters” y “cine de rumberas” (en los 80 y 90 también hizo televisión, participando en producciones como “María Mercedes”, protagonizada por Thalía).

Pero otros dicen que lo de “Zona Rosa” viene de un mote que le pusieron los habitantes de la Ciudad de México debido a que muchas de las fachadas de este barrio estaban pintadas de ese color, tal como lo dice Carlos Fuentes en su libro “La Región Más Transparente”, de 1958.

Otros también le atribuyen ese mote al escritor y periodista Vicente Leñero, quien supuestamente decía que era una zona “muy tímida para ser roja y muy atrevida para ser blanca”.

Otro más que se atribuyó la “paternidad” del nombre fue el escritor Luis Guillermo Piazza, nacido en Argentina pero habitante de la Ciudad de México. Según contaba, durante una entrevista previa a la inauguración de una exposición, a finales de los 50, dijo que los temas de esa muestra, que se presentaría en una galería de aquel barrio, “eran de la zona roja, de prostitutas, para esa zona tan rosa”. Inclusive, llegó a contar que un día discutió con Cuevas sobre la autoría del nombre sin llegar a ninguna conclusión, por lo que optaron por decidirlo mediante un volado, mismo que ganó el argentino.

Pero el que definitivamente hizo famoso el nombre fue el periodista Agustín Barrios Gómez, quien escribía una columna de sociales en el extinto diario Novedades y que narraba cómo era la vida en los cafés, restaurantes, bares, galerías, tiendas, casas y las mismas calles de la Zona Rosa.

De la fama al declive
El momento cúspide de la Zona Rosa llegó en 1967, cuando José Luis Cuevas inauguró su “Mural Efímero”, que era una obra que pintó en un anuncio espectacular localizado en la azotea de una agencia de viajes de la calle de Londres para que durara solamente un mes, a manera de crítica a los artistas que querían ser inmortalizados por sus obras (como los muralistas).

Ya en los años 70, la Zona Rosa se transformó de ser un barrio artístico –a la usanza de los que había en ciudades como París (o al menos eso creían sus visitantes)– a ser sede de restaurantes elegantes y boutiques de diseños internacionales, además de centros nocturnos de moda.

Poco a poco fue cayendo en decadencia, pero su peor momento lo vivió en los sismos de 1985, cuando perdió definitivamente su colorido original.

Ya para el siglo 21 empezó una nueva transformación, pero conservó su apodo original, el cual se convirtió en su nombre oficial: Zona Rosa.

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