De la planta a los tribunales

Reportaje publicado en la revista Manufactura de junio de 2013.
Reportaje publicado en la revista Manufactura de junio de 2013.

Los sectores petrolero y maquilador
presentan el mayor número de demandas
laborales en México. Despido injustificado
es la principal causa de éstas

DE acuerdo con su Informe de Responsabilidad Social 2012, Pemex enfrenta 23 mil 543 demandas de carácter laboral, por lo que el petrolero es el sector industrial con más juicios de ese tipo en México.

“No existen estadísticas oficiales que indiquen a detalle y por sector económico cuáles son las áreas con más demandas laborales en el País o los estados, pero el mayor número de éstas se presentan siempre en las empresas más grandes, como es el caso de Pemex”, explica Federico Álvarez Amaya, socio de la firma Álvarez, Cantón y Peters Abogados.

De acuerdo con el informe de la paraestatal, los trabajadores que mantienen juicios laborales contra Pemex exigen pagos por 21 mil 400 millones de pesos por concepto de indemnizaciones y reparaciones.

Considerando que en ese informe se plantea que 142 mil 330 personas laboran en la petrolera, el número de demandas laborales equivaldría a más de 15 por ciento de su plantilla total de trabajadores.

Competencia federal y local
Dependiendo de variantes como el giro de la empresa, su domicilio o tamaño, las demandas laborales pueden presentarse en las Juntas de Conciliación y Arbitraje locales o en la federal.

“Existe una distribución competencial, por lo que los juicios contra empresas paraestatales, por ejemplo, son atraídos por las juntas federales, como los relacionados con Pemex o la Comisión Federal de Electricidad; mientras que los del común de las empresas, por ejemplo, una fábrica dedicada a hacer vidrio, suelen irse a las juntas locales que dependen de los gobiernos estatales”, expone Vicente Fernández Fernández, profesor e Investigador del Tecnológico de Monterrey campus Ciudad de México.

Cada Junta tiene su propio registro de casos y sus respectivos presidentes deben rendir un informe de labores anualmente donde dan a conocer las estadísticas más relevantes.

“No están obligadas por la ley a organizar y difundir con lujo de detalle sus registros y hay un universo muy amplio de lugares donde se encuentran las demandas, ya que hay que revisar las cifras de las Juntas locales y federales”, apunta Álvarez Amaya, quien tiene 38 años litigando asuntos laborales y asesorando a empresas en esa materia.

A nivel nacional, la instancia más demandada en materia laboral es el Instituto Mexicano del Seguro Social, con 31 por ciento de los casos, de acurdo con en el informe anual 2012 de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje; el segundo lugar lo ocupa Pemex, con 7 por ciento de las denuncias presentadas ante esa dependencia de la Secretaría del Trabajo.

Otros organismos que enfrentan el mayor número de demandas laborales a nivel federal también son gubernamentales, como Ferrocarriles Nacionales y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores; asimismo, sólo 10 por ciento del total de las denuncias corresponden al sector privado.

“Porcentualmente hablando, la empresas grandes tienen una gran cantidad de juicios, pero una pequeña o mediana no puede tener 10 juicios en trámite a la vez”, advierte Fernández Fernández, especialista en derecho laboral.

Las demandas por entidad
El índice de juicios laborales en cada entidad suele ser proporcional a la actividad económica que predomine en ella y al tamaño de las empresas que están establecidas en determinado lugar.

Por ejemplo, en Coahuila, de acuerdo con declaraciones hechas a la prensa local por la presidenta de la Junta de Conciliación y Arbitraje de esa entidad, Laura Marcela Cano Torralva, las empresas maquiladoras son las más demandadas actualmente; mientras que en el DF, hasta 2011, las tres empresas que encabezaban ese rubro eran “Atento Aviso, SA de CV” (dedicada al outsourcing), el Sindicato Mexicano de Electricistas y el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

En el estado de Chihuahua, la industria maquiladora concentra 16.11 por ciento de las demandas laborales, lo que la ubica en el tercer lugar del rubro, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de esa entidad, encabezada por Fidel Pérez Romero; el primer lugar en ese estado norteño es para los negocios de ventas, seguidos de prestadores de servicios diversos y, en más de 70 por ciento de los casos, se trata de pequeñas y medianas empresas.

Álvarez Amaya apunta que las variaciones en las estadísticas de las demandas laborales también obedecen a coyunturas históricas y económicas.

“Por ejemplo, el número de demandas laborales aumentó en la industria textil cuando inició el Tratado de Libre Comercio; en la azucarera paso lo mismo, cuando se privatizaron los ingenios y, en la automotriz, cuando hubo recesión hace unos años”, señala el abogado que también es profesor decano de la materia de Derecho Laboral en la Universidad Iberoamericana.

Así, recientemente, en el sector energía, la Comisión Federal de Electricidad llegó a tener 5 por ciento del total de demandas laborales a nivel federal durante 2012, porcentaje al que se le puede sumar uno por ciento de la extinta Luz y Fuerza del Centro.

“Otras industrias, como la automotriz, farmacéutica, celulosa y papel, metalúrgica, de aceros y vidrios también suelen ser demandadas, pero en porcentajes mucho menores”, subraya Álvarez Amaya.

Despido injustificado, la más común
En cuanto a los motivos que provocan que los empleados presenten demandas laborales, Álvarez Amaya señala que el despido injustificado es el más común, con un promedio aproximado de 80 por ciento en todos los sectores.

En el DF, durante los primeros 8 meses de 2011, se recibieron 19 mil 361 denuncias de despido injustificado, mientras que en los primeros 5 meses del mismo año se habían recibido 77 en Chihuahua, y en todo ese año se presentaron mil 49 en Durango; en 2012, en Querétaro, se recibieron 6 mil 510.

“Hay otro tipo de demandas, como cuando el trabajador se va por su cuenta debido a que el patrón le dejó de pagar, no le otorgó ciertas prestaciones o le redujo su salario, pero son las menos acostumbradas porque tienen más riesgos para los demandantes, ya que tienen que probar todo lo que alegan, por eso los abogados suelen demandar alegando que los trabajadores fueron despedidos de su empleo”, precisa Álvarez Amaya.

Debido a que el número de demandas laborales presentadas es mayor al tamaño de las juntas locales y federal de Conciliación y Arbitraje y que las leyes suelen ser más proteccionistas hacia los trabajadores, los procesos suelen ser muy largos, coinciden Álvarez Amaya y Fernández Fernández, por lo que la mayoría de las veces se resuelven mediante convenios fuera de juicio.

“Los trabajadores tienen más posibilidades de ganar estos juicios que los patrones, por las ventajas procesales que les da la ley; además, si las empresas pierden un juicio, pueden llegar a pagar millones de pesos, mientras que en el caso de los trabajadores, lo peor que les puede pasar es que se queden como estaban desde el principio”, menciona Álvarez Amaya.

Así, un patrón que enfrenta un juicio, debe pagar, independientemente del resultado final, representantes legales y trámites, mientras que los empleados suelen pactar porcentajes con sus abogados sólo si llegan a ganar el caso.

Durante 2012, en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del DF, de un total de 29 mil 729 demandas por despido injustificado, más de 24 mil no tuvieron que llegar a juicio, mientras que poco más de 5 mil 500 continuaron con los procesos correspondientes.

En Querétaro, la Junta Local de Conciliación y Arbitraje registró 15 mil 577, de las cuales, 7 mil 330 se resolvieron con convenios extra judiciales, la mayoría de ellas en favor de los empleados.

Otro recurso que suele alargar los juicios laborales es la posibilidad de presentar amparos a las resoluciones finales que ya fueron expedidas por las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

“En mi experiencia, diría que en los resultados de los juicios que sí llegan al final está muy parejo el porcentaje entre los que ganan y pierden los patrones o los trabajadores”, destaca Álvarez Amaya.

Un camino largo
Fernández Fernández menciona que, en los casos en que no se llega a un acuerdo previo y se lleva todo el proceso de la demanda, pueden durar de tres a cuatro años.

“Muchas veces, las áreas jurídicas de las empresas se ven rebasadas por la cantidad demandas y hasta tienen que contratar despachos externos, ya que son juicios que son largos y requieren una atención específica”, dice el doctor en Derecho.

El proceso que se sigue tras presentar la demanda, explica, es que la Junta admite el trámite, se le notifica al demandado, éste contesta la demanda y se llevan a cabo las audiencias.

“En ese último punto es donde se busca llegar a una conciliación, pero pueden pasar un año en audiencias conciliatorias sin que el juicio avance mucho, ya que ahí se ofrecen testigos, pruebas confesionales de amas partes y, como normalmente el trabajador no demanda sólo a la empresa, sino también a su jefe inmediato o a los socios, el proceso se alarga todavía más”, enumera Fernández Fernández.

Si además de esto se consideran las grandes cargas de trabajo que hay en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, se puede entender por qué resultan tan largos estos procesos, pero no todo para ahí.

“Puede darse el caso de que una vez que se dicta el laudo (la sentencia), éste se impugne a través de un amparo, por lo que pasa a un tribunal federal donde también va a estar un buen tiempo y puede darse la posibilidad de que se cambie la resolución”, advierte Fernández Fernández.

El especialista opina que las leyes laborales mexicanas no son tan diferentes a las de otros países, especialmente los de Latinoamérica.

“Es un tema que consideran las empresas internacionales que se establecen en México, ya que nuestro sistema legal en materia laboral es muy protectora del trabajador, pero es algo que sucede en otras naciones”, indica.

Al respecto, Álvarez Amaya indica que hace falta un cabio de fondo en la Ley Federal del Trabajo, la cual se remonta a los primeros años de la Constitución de 1917.

“En la posrevolucionaria había una explotación abierta y descarada hacia los trabajadores, el problema es que se siga manteniendo después de casi 100 años cuando ya no existen las mismas condiciones”, reitera.

Uno de los cambios que se contempló en la pasada Reforma Laboral es que los juicios laborales sean cortos y que los salarios caídos ya tengan un límite.

“Hasta antes de diciembre de 2012, si un juicio laboral duraba 10 años y ganaba el trabajador, la empresa tenía que pagarle 10 años de salarios caídos, pero ahora solamente le cubriría hasta 12 meses, y si dura más, el patrón únicamente pagaría 2 por ciento de interés mensual”, señala.

“Eso aplica para los juicios que se iniciaron desde diciembre de 2012, por lo que sólo se podrá saber hasta dentro de un par de años si esas nuevas medidas funcionan o no”.

1 Comment

  1. Me gustan tus escritos, me recuerdan mucho a mi pap, porfa sigue as, Qu pas con tu beca, cuando te vas? aprovchala, no la dejes ir, saludos

    El 22 de julio de 2013 16:45, @carlostomasini

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